La Trikitixa – Rafael Aguirre Franco

TRIKITIXA

La palabra «trikitixa» tiene varias acepciones. En un sentido general entendemos por trikitixa una agrupación musical formada hoy por dos intérpretes: el «soinujole» o acordeonista y el «panderojole».

Trikitixa es, también, una de las cuatro composiciones clásicas que interpreta el grupo. Así, en el Campeonato se indica que las piezas a interpretar son «Trikitixa I, Trikitixa II (porrusalda), fandangoa eta arin-arin». Finalmente se entiende por trikitixa el baile que se realiza a los sones de ambos instrumentos. «Trikitixa» deriva de «triki-triki» y es un término onomatopéyico, que describe al pronunciarlo el sonido de la pandereta al golpearlo con los dedos. La trikitixa sería, pues, anterior a la introducción del acordeón diatónico en Euskal Herria.El pandero acompañaba entonces a instrumentos ya existentes como la alboka, el txistu, la dulzaina y la txirula.

Triki

Con la invención de la «mecánica de los bajos», ocurrida a finales del siglo pasado, el acordeón diatónico adquirió mayor prestigio gracias al aumento de las prestaciones musicales y a la menor dificultad de ejecución. Aquella mecánica nueva permitió la formación de los acordes mayores, menores, de séptima dominante y de séptima disminuida.

En cuanto al tipo de acordeón -el de tamaño pequeño- se le conoce con el nombre de «soinua» o «soinu txikia», ya que es el instrumento que introduce la melodía. «Hauspoa», o fuelle, ya no se usa. «Akordeoia» se emplea, por lo general, para referirse al acordeón grande. Quien se refiere al acordeón pequeño, o diatónico, como trikitixa, equivoca los términos pues trikitixa es el grupo de soinu y pandero.

La trikitixa es, sin duda, la música popular más arraigada en Euskal Herria. Además, está vinculada casi exclusivamente a esa parte del pueblo vasco que vive en euskera y mantiene con más intensidad las tradiciones y costumbres de nuestros antepasados.

Sin embargo, el instrumento clave de la trikitixa -el acordeón diatónico- no es autóctono y ni siquiera tiene una larga tradición en el País. Fue introducido desde las regiones alpinas, de Francia y especialmente de Italia, por los trabajadores contratados en 1860 para la construcción del ferrocarril del Norte en el tramo de Beasain a Olazagutia. La intrincada geografía de esa zona precisaba de técnicas nuevas y personal especializado en la construcción de túneles y terraplenes. Ambas cosas se localizaban en los Alpes, donde, entre 1850 y 1860, se habían construido numerosos ferrocarriles de montaña.

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Los contratistas franceses desplazaron con contratos de uno a tres años a más de un millar de aquellos trabajadores hasta los campamentos situados en Beasain, Zumarraga, Ormaiztegi, Brinkola, Oñati, Idiazabal, etc.

Aquellos campesinos valdostanos y piamonteses trajeron consigo su instrumento favorito, que era la «fisarmónica» o «acordeón diatónico». Éste, arraigó enseguida en el interior del País Vasco. No podían compararse la riqueza de matices y el bullicio armónico de este instrumento con los del txistu y la alboka. El mundo rural lo eligió para el gran momento festivo, que eran, entonces, las romerías. El «soinu txikia» se fue extendiendo por todo el País, al principio lentamente por la dificultad de las comunicaciones. Las nuevas líneas férreas, construidas en Bizkaia y Gipuzkoa a finales de siglo, ayudaron a su difusión.

Aceptado por el pueblo el «soinu txikia» fue, sin embargo, boicoteado por los alcaldes y el clero. Las romerías a las ermitas con ocasión de la fiesta del santo o la Virgen, eran el pretexto para un día de jolgorio. Prácticamente constituían, para el mundo rural, la única ocasión de reunirse. Los asistentes, venidos de todos los pueblos y caseríos próximos, con la bebida y el baile se liberaban de prejuicios. La música del «soinu», el «inpernuko auspoa», «echaba a las mujeres a los brazos de los hombres», como decían los sermones de la época. No es extraño el rechazo de la iglesia al nuevo instrumento. Además el «soinu», con su música vibrante, se acomodaba muy bien a las danzas del País resueltas con brincos y saltos y de ritmo muy vivo.

En sus 125 años de vida en Euskal Herria la trikitixa ha evolucionado profundamente. Poco se parecen aquellas primeras «fisarmónicas» rudimentarias a los sofisticados instrumentos que hoy se fabrican en Castelfidardo (Italia).

También cambiaron los ritmos. Pero no nos equivoquemos pensando que el primitivo «soinujole» interpretaba sólo música del País. Desde el principio incorporaba a su repertorio aquellos aires que llegaban de fuera y que tanto gustaban al público: valses, mazurcas, tangos, boleros, etc. Han habido otros cambios.

En la trikitixa antigua a menudo la mujer tocaba el pandero. Había dos «panderojoles» y un «soinu», o varios intérpretes de acordeón y pandero formaban la trikitixa. Hoy no importa el sexo y hombre o mujer tocan indistintamente ambos instrumentos.

En ocasiones se incorpora instrumental moderno electrónico: baterías, piano, guitarras… y se interpreta todo tipo de músicas. También se ha transformado el público y el ambiente. Las romerías llevan camino de desaparecer. Cada vez hay menos. En cambio todos los programas de las múltiples fiestas que se organizan en Euskal Herria incorporan la trikitixa. Unas veces como kalejira a primeras horas de la mañana; otras como exhibición sobre el tablado de la plaza. Cualquier celebración es también buena: despedidas, bodas, homenajes o cenas de amigos. El soiñu txikia y el pandero contribuyen a la alegría de la fiesta.

La trikitixa y su música han experimentado un desarrollo espectacular en los últimos veinte años. Varias razones lo explican. En primer lugar, los concursos, que ponen en lucha delante del público, a los mejores. En la idiosincrasia del pueblo vasco está profundamente arraigada esta noción de competencia. De ella arranca la riqueza y la penetración de nuestros deportes autóctonos; la competencia creada en las «txapelketak» ha conseguido también impulsar la trikitixa. Los discos y cintas editados, muchos de ellos con ocasión de los concursos, así como las emisiones de radio, han extendido la audiencia de la trikitixa de forma importante.

RAFAEL AGUIRRE FRANCO


8 comentarios to “La Trikitixa – Rafael Aguirre Franco”

  1. […] Además, curiosamente, la trikitritxa, ese instrumento que parece más vasco que el talo con chorizo, se trata de un instrumento aportado por tuneleros del norte de Italia (zona de cultura celta)  a principios de la segunda mitad del siglo XIX, que fueron contratados para trabajar en la zona de Zumarraga. Lo explica muy bien Rafael Aguirre Franco (miembro de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País) en la web Acordeón. […]

  2. Me gustaría saber más sobre la diferencia que hay entre el acordeón diatónico típico y la trikitixa. Por favor escríbame acerca de esta cuestión porque estudio acordeón diatónico en Colombia y deseo aprender más sobre el instrumento.

    • Una de las diferencias que se observa a primera vista es que la trikitixa solo tiene 12 bajos cuando el acordeon diatónico tiene bastantes más. 12 bajos pero suficientes para armar una fiesta en cualquier sitio pues es muy sencilla de transportar y tiene una potencia y restalla el sonido mucho más que cualquier acordeón por bueno y sofisticado que sea. Eso si, quien diga que es fácil de tocar se equivoca mucho. Con la trikitixa se puede tocar todo tipo de música, hasta ópera. Todo es echarle horas y probar si no suena con un boton sonará con otro si no es abriendo será cerrando el fuelle. Hay gente con un don especial para tocar la triki de oido y saca la pieza de música a la primera incluso niños de muy corta edad son verdaderos artistas. Trikitilaris anónimos crearon piezas para el baile salidas de su cabeza sin saber leer ni escribir y mucho menos interpretar una partitura. Algunas de esas piezas casi todas se enseñan hoy en dia en las escuelas de música pues han llegado a ser verdaderas composiciones musicales.

  3. me gusta mucho como toca el acordeon me gustaría tener un mensaje contigo agur

  4. Hola, les envío esta noticia por si fuera de su interés. Gracias, Un saludo.

    El pasado 2 de febrero el acordeonista y musicólogo Raúl Álvarez Martín (Valladolid, España), defendió su tesis doctoral titulada “El acordeón en Valladolid: Una historia sociocultural”, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid.

    El contenido de este trabajo de investigación de más de 500 páginas y un CD adjunto dirigido por el prestigioso etnomusicólogo argentino Enrique Cámara de Landa (Departamento de Historia y Ciencias de la Música de la Universidad de Valladolid), ha consistido en la realización de un estudio exhaustivo y una profunda reflexión en torno al desarrollo de las prácticas del acordeón en la provincia de Valladolid desde el siglo XIX hasta la época actual. Este novedoso trabajo de investigación sobre el acordeón basado en el modelo ideado por el etnomusicólogo Timothy Rice fue calificado por el tribunal con Sobresaliente “Cum Laude” por unanimidad.

  5. Hola Rafael, como estas? Muy buena la publicación… Soy argentino y tengo intenciones de aprender a tocar Trikitixa… pero aqui no puedo conseguir una soinua… crees que es viable tocar el estilo con un acordeón diatónico de botones como los de la marca Honer??
    Eskerrik asko!

    • Hola Leandro. Soy Mikel, admin del Blog. Rafael es el autor del texto de referencia, nada más. La respueta a tu pregunta es afirmativa, son estilos muy similares por lo que no tendrías problemas en hacer lo que comentas. Es cuestión de repertorio nada más. Saludos

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