EL ACORDEÓN EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX. Esteban Algora

EL ACORDEÓN EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX
ESTEBAN ALGORA AGUILAR

ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
1. ORÍGENES DE LA LENGÜETA LIBRE METÁLICA
2. LLEGADA DELACORDEÓN A ESPAÑA
3. ARMONIFLAUTAS
4. ELACORDEÓN EN ESPAÑA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX
5. TALLERES Y FABRICANTES
6. SISTEMAS DE ACORDEONES
7. MÉTODOS PEDAGÓGICOS PARAACORDEÓN
8. SITUACIÓN A FINALES DE SIGLO
BIBLIOGRAFÍA

EL ACORDEÓN EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX

RESUMEN: El acordeón, instrumento enormemente conocido en la actualidad, posee una historiade más de 150 años en nuestro país, prácticamente desconocida. El presente artículo aporta una gran cantidad de información inédita hasta el momento (intérpretes, constructores, métodos, establecimientos musicales, etc.), proporcionando nuevas vías de investigación para el estudio histórico del instrumento a lo largo del siglo XIX. En él se describe la situación social del acordeón, así como los elementos que intervinieron para su difusión y desarrollo.

INTRODUCCIÓN

El acordeón, instrumento sobradamente conocido en la actualidad, posee una historia de más de 150 años en nuestro país, sin embargo, no son muchos los estudios que han documentado su rápida evolución, desde las primeras concertinas a los sofisticados acordeones de concierto que sorprenden hoy con sus posibilidades sonoras.
El presente trabajo quiere colaborar a un mejor conocimiento de este instrumento mediante la difusión de material inédito sobre intérpretes, constructores, métodos, etc., que jalonaron la historia del acordeón en nuestro país a lo largo del siglo que lo vio nacer, el siglo XIX. Queremos proporcionar nuevas vías de investigación para el estudio y documentación de los elementos que intervinieron en su difusión y desarrollo y de los ambientes sociales en que se popularizó su uso.
Se trata de una investigación que se ha servido de distintas fuentes rastreando entre la documentación existente: llegada del instrumento a España, planteamientos pedagógicos que suscitó, métodos publicados,
repertorio, aspectos técnicos, tratados y personalidades más relevantes que unieron su nombre al del acordeón.

1. ORÍGENES DE LA LENGÜETA LIBRE METÁLICA

La aparición en Europa de un nuevo principio sonoro llegado de Oriente durante la segunda mitad del siglo XVIII, la lengüeta libre metálica accionada por aire, daría lugar a una nueva familia instrumental denominada aerófonos de lengüeta libre, de los cuales derivan numerosos instrumentos conocidos hoy en día bajo los nombres de armónicas armonios, concertinas, acordeones, bandoneones, etc.
En Europa ya se conocían otros dos tipos de lengüetas: la batiente que vibra contra el soporte que la sujeta, y las dobles, compuestas de dos delgadas láminas de caña que chocan entre sí. Una de las novedades que aportaba la lengüeta libre metálica sobre las anteriormente citadas era la ventaja de que su frecuencia de vibración no variaba en función de la comente de aire, lo cual le permitía la realización de crescendos y diminuendos sin que variase su afinación.
La llegada a Rusia de la entonces desconocida lengüeta metálica libre del órgano de boca chino (Sheng) y su expansión posterior por toda Europa fue algo que se produjo con una rapidez poco frecuente, llegando a manos de fabricantes de órganos e instrumentos, que comenzaron la fabricación de diversos instrumentos basados en el nuevo principio sonoro: aeolinas, aeolodicones, meláfonos, terpodiones, physharmónicas, órganos expresivos… fueron algunos de los instrumentos que comenzaron a surgir a principios del siglo XIX. Sin embargo, uno de ellos va a destacar por encima de los restantes: el acordeón, un instrumento parecido, pero no igual, al actual acordeón.

En 1829, Cyril Demian (1772-1847), fabricante de órganos y pianos, presenta en Viena una patente de un nuevo instrumento denominado accordion . Dicho instrumento consistía en una pequeña caja sobre la que
se hablan fijado las lengüetas metálicas, un fuelle y cinco llaves o teclas que, al presionarlas, daban lugar a dos acordes: uno al abrir y otro al cerrar.

La difusión del acordeón por toda Europa se produjo rápidamente, llegando a París casi de inmediato.
Los fabricantes de instrumentos mostraron gran interés por él, realizando numerosas modificaciones e incorporándole nuevos mecanismos. Entre los constructores más importantes de entonces cabe destacar a:

– Mathieu-François Isoart , quien sustituye en 1831 las llaves que producen acordes por otras que producen un solo sonido, y mantiene el concepto de acorde con una báscula de armonía que realiza un acorde de tónica al abrir (do-mi-sol) y uno de dominante al cerrar (sol-si-re). Al mismo tiempo, agrega en la caja de la mano izquierda un botón para controlar la salida y entrada de aire del fuelle, siendo dicho botón el futuro embrión del manual de acompañamiento en la mano izquierda.
– A. Foulon, que incorpora al acordeón botones con semitonos en 1834 (?) y consigue producir un sistema por el cual se pueden obtener todos los sonidos abriendo o cerrando el fuelle. Denomina a este instrumento acordeón cromático, para diferenciarlo del resto, que sólo podía realizar escalas diatónicas.
– Finalmente, mencionaremos a Jacob Alexandre (1804-1876), famoso constructor de órganos de París, quien habla trabajado con Marie-Candide Buffet (1796-1859) durante cuatro años (1827-1831), produciendo una serie de armónicas metálicas. Apartir de 1829 se convertirá en el fundador de una inmensa firma especializada en la venta de instrumentos de lengüeta libre. Creará en 1846 el primer acordeón con un sistema de registros parecido al del órgano.

El musicólogo Pierre Monichon (1925), en sus numerosos trabajos de investigación realizados sobre el acordeón, afirma que fue éste un instrumento que provocó el delirio entre los aficionados al nuevo sistema sonoro. El acordeón siguió los canales de distribución que anteriormente había abierto la armónica de boca:
los acordeones comienzan a venderse en los establecimientos donde anteriormente se vendían dichas armónicas. No obstante, la aparición de múltiples modelos de acordeones, cada vez más increíbles y extravagantes, produjo cierta confusión en una clientela cada vez más numerosa.

Con el paso del tiempo, el instrumento se fue transformando. Finísimas decoraciones de nácar, excelentes trabajos de marquetería y empleo de maderas nobles hicieron que se transformara en un objeto de lujo. El instrumento conquistará París, introduciéndose en los salones más destacados de la sociedad y ganando reputación a medida que transcurre el tiempo. Hacia 1860 se conoce la existencia de diecinueve fabricantes y la presencia de treinta y cinco métodos diferentes en los comercios para aprender a tocar el acordeón.

2. LLEGADA DEL ACORDEÓN A ESPAÑA

España no quedaría indiferente ante la aparición de este nuevo instrumento. En 1827 se celebra la primera “Exposición pública de los productos de la industria Española”, con el deseo de promover el fomento y
las artes. Se invita a fabricantes y artistas a dar muestra de sus adelantos, siendo premiados los productos y artículos más notables. Las sucesivas ediciones (1828 y 1831) llevan a Don Juan Moreno, natural de Madrid, a presentar en la exposición de 1841 7 (4ª edición) un acordeón de fabricación propia, que será premiado con una mención honorífica.

Este instrumento novedoso no tardaría en ser comercializado como un instrumento más en los grandes almacenes de música. El catálogo 10 de instrumentos (1 de Mayo de 1857) del “Gran Almacén de Música e Instrumentos Músicos” de Don Bernabé Carrafa 11, situado en la C/ Príncipe núm. 15 de Madrid, revela en su sección segunda la venta de todo tipo de “instrumentos de viento con lengüeta metálica”.
El primer dato sobre la fabricación de un acordeón en España data de esta fecha: 1841. No obstante. su nacimiento en Alemania en 1829 podría hacer pensar en una llegada anterior del instrumento a nuestro país. Con objeto de encontrar datos relativos a la fabricación del acordeón anteriores al de la exposición de 1841, he rastreado catálogos de ferias y muestras de los años treinta, pero la búsqueda ha sido, por ahora, infructuosa.

CONCERTINAS

La concertina es un acordeón muy perfeccionado, de mejor forma, menor tamaño y mucha más extensión que los acordeones usuales. Ejecútase en la concertina con ambas manos a la vez, oprimiendo unos pistoncitos que han sustituido a las teclas usadas en los acordeones, con la ventaja de una posición de
manos más cómoda, y la de obtener el mismo sonido al abrir que al cerrar el instrumento, lo que facilita mucho la ejecución. La diferente colocación de las teclas ha permitido aumentar su número, tanto,
que en la concertina se tienen todas las notas, naturales y alteradas; perfección de que carecen los demás instrumentos de teclado.

3. ARMONIFLAUTAS

En 1852, el parisino Bouton construye un instrumento denominado harmoniflute (armoniflauta). Éste
consistía en una caja sobre la que se colocaban las diferentes lengüetas; en un extremo se encontraba el fuelle, que se accionaba manualmente, y en el opuesto se encontraba un teclado similar al de un piano. Existían dos modelos: armoniflauta a una mano (poseía una extensión de tres octavas) y armoniflauta a dos manos (cuatro octavas); estos últimos tenían un pie de sujeción para poderlos tocar con las dos manos. El fuelle era accionado por medio de un pedal 14 y solían tener uno o dos registros, denominados voz humana o trémolo y voz celeste. De igual forma que el armoniflauta a dos manos era un instrumento bastante semejante al armonio, el armoniflauta a una mano era muy similar al acordeón.
Enrique Campano (1842-1874), autor de dos métodos en los años setenta, llega a denominarlo «acordeón-órgano».
El armoniflauta, llamado también acordeón-órgano, flute-harmonium, melodina y de otras diversas maneras, es un bonito instrumento propio para salón, de graciosa y elegante forma, ligero, de poco volumen, que produce sonidos dulces y agradables por medio de un teclado semejante al del piano, y de un fuelle como el del harmónium, y con el cual, en pocos meses de estudio, se pueden tocar piezas de distintos géneros, deleitando al ejecutante y a sus oyentes.
Durante los años 1850 y 60, el armoniflauta se convertirá en el gran competidor del acordeón. A pesar de sus características similares -mismo principio sonoro, empleo de un fuelle, resistencia a las desafinaciones reducido tamaño, portabilidad, económico precio, etc.-, el público se decantó por el armoniflauta, probablemente por su mayor extensión tonal y por su teclado similar al del piano.

4. EL ACORDEÓN EN ESPAÑA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX

La publicación en 1859 del Diccionario Enciclopédico de la Música elaborado por el coronel Don Carlos José Melcior nos muestra brevemente la situación del acordeón en esa segunda mitad del siglo XIX.
Acordeón: Es un instrumento de viento, que se toca abriendo y cerrando una cajita cuadrada, y que se le hace producir diferentes sonidos por medio de unas teclas. Tiene un sonido dulce, y se puede tocar hasta sonatas de poca dificultad; no obstante, no se usa generalmente, aunque podría producir buen efecto, sirviéndose de él para acompañar la voz. Tiene hasta casi tres octavas de extensión. Este instrumento es de reciente invención, y ha venido de Alemania.

De esta breve, pero significativa definición, podemos entresacar dos datos importantes: por un lado, la poca difusión de la que gozaba el instrumento en España hasta estos momentos; y, por otro, el calificativo de “sonido muy dulce’’ que hace referencia a su timbre. Dicha calificación aparecerá posteriormente también en la voz acordeón del Diccionario… de la música (1868) realizado por José Parada y Barreto 22:
“…Su sonido es dulce y se toca sin gran dificultad…”
Hasta esos momentos (1868), parece que el acordeón gozaba de una buena opinión por parte de los eruditos musicales. Felipe Pedrell será el primero en realizar una descripción peyorativa del instrumento en su Diccionario de la Música, opinión que se mantendrá hasta muy avanzado el siglo XX.
En el último tercio del siglo XIX se producirá en España una segregación en los instrumentos pertenecientes a la familia de la lengüeta libre metálica. Mientras que el armoniflauta o el armónium eran aceptados
por la burguesía y la aristocracia, y se introdujeron en el círculo de los denominados instrumentos “cultos”, la armónica o el acordeón se incorporarían al grupo de instrumentos “populares”. Conviene aquí recordar que,
en 1877, la Escuela Nacional de Música y Declamación crea una plaza de profesor de armónium para la enseñanza pública de este instrumento, algo que el acordeón no conseguiría hasta un siglo más tarde.
Antonio Romero y Andía (1815-1886), célebre clarinetista, músico militar, comerciante de música y editor, será el responsable de la aparición de numerosos métodos para instrumentos de lengüeta metálica libre
como el armoniflauta, el armónium, la concertina, el acordeón, etc. Editó para estos dos últimos instrumentos los primeros métodos escritos en castellano conocidos hasta el momento. En junio de 1854 funda un comercio de instrumentos en la madrileña calle del Pez, y dos años después empieza a editar música regularmente en un pequeño establecimiento junto a la Plaza Mayor. El negocio prospera vertiginosamente, viéndose obligado a trasladar su comercio en repetidas ocasiones.

Entre 1856 y 1872, la imprenta de Romero y Andía había publicado más de 3.000 obras, de las cuales 1.145 eran de autores españoles. En 1884, dos años antes de su fallecimiento, el número de publicaciones ascendía a 9.000. Sus publicaciones abarcaban todos los géneros típicos de la época: zarzuela, música militar, música de salón, etc., pero si en algo destacaba, probablemente, sea en los métodos para la enseñanza del solfeo e instrumentos, reunidos en una colección titulada Instrucción musical completa, escuela española.
Romero, miembro de una familia muy humilde, había pasado grandes dificultades en su juventud para instruirse nusicalmente debido a la falta de métodos adecuados publicados en España y a la carencia de medios económicos para adquirir los métodos extranjeros, ya que éstos se vendían a precios muy elevados. Ante esta situación, Romero, al convertirse en editor, se plantea solucionar estos problemas, dotando a todos los interesados por la música de una serie de obras didácticas que abarquen todas las especialidades teóricas e instrumentales.
Adquirido dicho compromiso, en 1872 publica numerosos trabajos dedicados al aprendizaje de instrumentos, cuyo principio sonoro está basado en la lengüeta metálica libre. Entre ellos podemos citar: Método completo teórico-práctico de Armonio de Antonio López Almagro, Método elemental parar armoniflauta a
una mano…y Método elemental para armoniflauta a dos manos… de Enrique Campano así como un Método de Concertina realizado por Higinio Marín y López y en cuyo prólogo comenta Romero:
“/…/ De un tiempo a esta parte se ha empezado a usar también en España este agradable instrumento mas no se generaliza con la rapidez que en otros países por falta de un Método que enseñe a servirse de él y continuando nosotros con el deber que nos hemos impuesto de propagar en nuestro país la instrucción musical en todas y cada una de sus ramas hemos encargado la composición del presente al inteligente profesor Don Higinio Marín que lo posee de un modo asombroso recomendándole que atendido el objeto a que se destina sea corto sencillo y ameno, lo cual ha realizado perfectamente como se verá por el siguiente.”

Un año más tarde, en 1873, el editor madrileño se dispone a publicar un método de acordeón que había sido encargado a Antonio Aguado (1821-1889), profesor de acompañamiento de la Escuela de Nacional de
Música y Declamación en Madrid. Varias fuentes citan la existencia de este método, que yo, como investigador, no he conseguido encontrar en ninguna biblioteca. Así, por ejemplo, lo cita Víctor Pliego en su trabajo de investigación sobre Antonio López Almagro y también, anteriormente, el mismo Romero (1873) en un Extracto del gran Catálogo de Música publicado por él y en el que cita:
A pesar de la aparición en 1847 de la primera Ley de la Propiedad Intelectual, donde se obligaba al autor a depositar un ejemplar de su publicación en la Biblioteca Nacional y otro en el Ministerio de Instrucción Pública para poder disfrutar de los beneficios de las ventas, el método de Aguado no se encuentra ni en la Biblioteca Nacional ni en la del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Tampoco se encuentra registrado en los Boletines de la Propiedad Intelectual de la época, lo cual puede llevarnos a pensar que tal vez dicho método no llegara a publicarse.

Romero encarga en 1876 a su amigo, y finalmente socio (desde 1881), Antonio López Almagro (1839-1907), un método de acordeón para su citada colección. López Almagro era compositor, profesor de
armonio de la Escuela Nacional de Música y Declamación (1875) y catedrático del instrumento desde 1888.
Anteriormente había realizado ya otros métodos para la casa editorial de su amigo Romero: Método de armónium (1872) y Escuela completa de armónium (Premiada en las Exposiciones Universales de Viena 1873 y de París de 1878).
Cuando López Almagro recibe el encargo de realizar un método de acordeón, se plantea elaborarlo en función de dos cuestiones fundamentales: en primer lugar, la limitación de recursos musicales que el instrumento poseía en aquellos momentos y, en segundo lugar, las aspiraciones de los aficionados, los cuales, en su opinión, no pretendían convertirse en unos virtuosos del instrumento. Sus pretensiones no iban más allá de la interpretación de melodías sencillas y fáciles en el menor tiempo posible. Además, había que contar con los escasos conocimientos musicales que los aficionados al acordeón solían poseer.
A pesar de las críticas posteriores que recibirá por parte de acordeonistas dedicados a la enseñanza y a la elaboración de métodos, la obra de Almagro será uno de los mejores trabajos escritos para acordeón en esa época. No sabemos en la actualidad cuál era la relación exacta de Almagro con el acordeón; como hemos dicho anteriormente, él era profesor de armónium en la Escuela Nacional de Música, y es muy posible que la realización del método se debiera a motivos puramente comerciales.

Con la intención de elaborar un método utilizable para todos los modelos de acordeón existentes, Almagro divide su obra en tres partes: la primera, dedicada al conocimiento del instrumento y sus distintas variedades;la segunda, dedicada a escalas y ejercicios técnicos de todo tipo (estudios de terceras, sextas y acordes, trinos, notas repetidas, ejercicios de articulación -ligado picado-, ejercicios para las dos llaves de armonía del manual izquierdo, etc.); el método culmina con una colección de piezas originales y transcritas, donde realiza un resumen de los conocimientos expuestos anteriormente.

A partir de 1870, el acordeón cuenta con un número de aficionados cada vez mayor, llegando su difusión y su empleo hasta límites inusitados. Felipe Pedrell (1841-1922), miembro de la Real Academia de Bellas
Artes de San Fernando y ex-profesor de Teoría e Historia del Arte de la Escuela Nacional de Música y Declamación de Madrid, escribirá en su Diccionario técnico:
“…Este instrumento portátil, de viento, consiste en dos pequeños fuelles de mano, a un lado de los cuales está adherida una tabla, que contiene distintas teclas o pistones. según el tamaño del instrumento. Estos pistones, al comprimirse, abren ciertas válvulas, que hacen que el viento se introduzca en unos cubitos de metal al fondo de los cuales corresponden dobles lengüetas, arregladas de tal manera que producen dos notas, una al dilatar y otra al comprimir los fuelles. La mano derecha maneja las teclas y la mano izquierda los fuelles, en cuya parte interior, casi siempre, hay dos especies de llaves que llevan el viento a otros tubos y dejan oír una sencilla armonía, por lo regular los acordes de la tónica y de la dominante. Por esta descripción se comprenderá que el instrumento de que se trata no pasa de ser un juguete que el abuso ha convertido en incómodo…”

La condición de portabilidad del instrumento, los conceptos de armonía-tonal y acompañamiento homofónico que instrumentalizará en su manual izquierdo, junto con su extraordinaria facilidad de uso y económico
precio, harán del acordeón un instrumento muy atractivo para aficionados a la música, sobre todo, entre las capas sociales más bajas. El acordeón encontrará un amplio campo de expansión fundamentalmente en el medio rural, aunque también los encontraremos, pero en menor medida, en la ciudad. Con el paso del tiempo acabará convirtiéndose en un símbolo de la clase pobre, la cual utilizará el instrumento esencialmente en manifestaciones folclóricas y populares. Durante cierto período viene a ser la contraposición del piano, símbolo de la aristocracia y de la burguesía: el piano es complejo y caro, se necesitan largos años de estudio para tocarlo; el acordeón, sin embargo, es simple e inmediato, cualquiera puede tocarlo.
En diferentes publicaciones realizadas acerca del acordeón, podemos leer que el instrumento estuvo de moda durante la segunda mitad del siglo XIX entre las clases sociales más elevadas 35. Esta situación se produjo en París, como hemos descrito anteriormente; por el contrario, en España, el instrumento rey, con diferencia del resto, sería el piano. Mientras que en París se consideraba de buen gusto que en las célebres reuniones de salón la anfitriona mostrara a sus invitados este novedoso instrumento e interpretara algunas melodías, en las principales ciudades españolas se interpretaban al piano habaneras, mazurcas, valses, romanzas, nocturnos, etc., al igual que se acompañaban piezas de la ópera italiana, muy de moda en aquella época, o la popular zarzuela.

5. TALLERES Y FABRICANTES

Talleres y fábricas de acordeones comenzaron a surgir en las ciudades más importantes de España, como Barcelona, Valencia, Madrid…
A continuación enumeramos una relación de talleres y fabricantes de acordeones de finales del siglo XIX y principios del XX, ubicados en dichas ciudades La fecha que aparece entre paréntesis indica el año en
que tenemos constancia de la existencia de dicha fábrica.

Barcelona

Rafael Altimira C/ Escudillers, 45 (1863)
Juan Ayné C/ Fernando VII, 53 (1870)
Manani nulo y Comp. C/ Arco Teatro, 6-3º 2ª (1896)
Alejandro Martinengo C/ Mina, 4 (1896)
Amadeo Peroni C/ Riera Baja, 10 (1896)
Pedro Sánchez C/ Tapinería, 50 (1896)
Carlos Barau C/ Camp. de Vidalet, 14 (1912)
Estanislao Blasco C/ Montseny, 24 (1912)
Juan Cañas C/ Conde del Asalto, 89 (1912)
Miguel Mestre C/ Peu de la Greu, 32 (1912)
Ricardo Mañez C/ Conde del Asalto, 89 (1912)
José Queralt C/ Peu de la Greu, 32 (1929)

A finales de siglo, personalidades musicales como Joaquín Turina forjaron su vocación musical partiendo de este instrumento, que solía regalarse a los niños casi como un juguete. Jugando con los botones de su primer acordeón, el niño Joaquín Turina descubrió su afición y comenzó en Sevilla sus estudios musicales, marcando toda su existencia.

Valencia

Acordeón “El Cid” (1850-1929)
José Mª Abad C/ Barcelonina, 23 (1896)
José Ballester C/ Barcelonina, 15 (1896)
Alberto García Martínez C/ Bajo de Picasent y Prataix (1896)
Julio Blasco C/ Gracia, 78 (1904)
Rafael Torres C/ Barcelonina, 3 (1904)
M. y E. López Roma C/ Nicolás Factor (1912)
Juan Morant C/ Barcelonina, 9 (1929)
Rafael Peris C/ San Gil, 27 (1929)

Madrid

Azañón (Viuda de Antonio) C/ Trujillo, 5 (1912)
Carlos Salvi C/ Sevilla, 12 y 14 (1912)
Rafael Azañón Caballero C/ Trujillo, 5 (1928) (Afinador)

Todos estos talleres tuvieron que competir con los acordeones importados, fundamentalmente, de Francia y Alemania. Como hemos podido ver anteriormente en el catálogo de Carrafa, éste importaba acordeones franceses de la prestigiosa marca Alexandre; en un catálogo ilustrado de instrumentos publicado por Antonio Romero entre 1884 y 1886 38, podemos ver cómo importaba acordeones de todo tipo (10, 12, 19, 21, 31, 41 teclas…), fundamentalmente de sistema alemán, de las fábricas Spaethe y Trimmel. Juan Ayné, fundador de un establecimiento musical en Barcelona (1870) y editor musical desde 1883, se dedicaba también a la fabricación de instrumentos: guitarras, pianos, flautas, clarinetes, trompetas, fliscornos, acordeones, etc.

Es muy posible que algunos de los instrumentos que llevan su etiqueta y marca de construcción no fueran sino ejemplares importados de Francia y Alemania a los que se les habla cambiado su etiqueta originaria. Sin embargo, otras muchas marcas eran traídas para su comercialización en España, entre las que destacaremos: Busson, Gaudet, Pégure et Plancoulaine, etc., de Francia; Dienst, Kable, Schuster Friedrich, etc. de Alemania.
Una lista de artículos aparecida en la contraportada del método para acordeón de Ramón Abad y José Ballester nos muestra los materiales que se empleaban en la reparación y construcción de acordeones.

6. SISTEMAS DE ACORDEONES

La existencia de tantos modelos y sistemas diferentes (francés, alemán, cromático) originó las protestas de los más entendidos. Celestino Pérez, profesor de acordeón y elaborador de numerosos métodos para el instrumento, realiza en su Crónica Acordeonística (1890) una fuerte critica hacia los fabricantes y sus modelos, denominándolos “acordeones de relumbrón y pacotilla”. Enumera los problemas y defectos que posee cada sistema de acordeón y plantea mejoras para perfeccionar el instrumento y elevarlo de “la esfera rastrera en que hoy yace..
A pesar del elevado número de modelos y sistemas que existían en los comercios, los podemos agrupar de la siguiente manera:

1. Acordeones sistema alemán

– Acordeones de un teclado 44. Poseían entre seis y doce teclas para el manual derecho y dos bajos para el acompañamiento. Sólo podía ejecutarse con ellos la escala diatónica. Podían encontrase afinados en
muy diversos tonos (do, fa, mi, etc.).
– Acordeones de dos teclados. Existían modelos que tenían entre quince y veintiuna teclas. Estos acordeones podían realizar la escala cromática, lo que ampliaba las posibilidades de interpretación; para el
acompañamiento, dependiendo del modelo, tenían entre dos y ocho bajos.
– Acordeones de tres teclados. El modelo más generalizado era el de treintaiuna teclas, aunque Romero anuncia en su catálogo de instrumentos un ejemplar de cuarenta y tres. El número de bajos para el acompañamiento era de doce.

2. Acordeones sistema francés

– Acordeones de un teclado. Éstos eran muy similares al modelo alemán, pero con algunas diferencias. Los sonidos que se realizaban abriendo en el sistema alemán, aquí se producen cerrando, es decir, la primera tecla de estos acordeones producía la nota sol abriendo y si cerrando, mientras que en los acordeones alemanes se producen en sentido inverso, abriendo el si y cerrando el sol. Además, poseían en el canto de su manual derecho “dos llaves de brazo largo, en forma de báscula, las cuales sirven para duplicar el bajo y acordes de la mano izquierda” (Almagro, pág. 11).
– Acordeones de dos teclados. tenían entre quince y diecisiete teclas para la melodía y dos bajos para el acompañamiento.

3. Acordeón cromático

– Este acordeón disponía de cuarentaitrés teclas en su manual derecho y doce bajos para el acompañamiento. Celestino Pérez, en su Crónica Acordeonística (1890), nos describe la existencia de un modelo con la disposición de un teclado igual al del piano.

7. MÉTODOS PEDAGÓGICOS PARA ACORDEÓN

Desde 1870 hasta finales de siglo aparecieron en los comercios numerosos métodos para aprender a tocar el acordeón, la gran mayoría destinados al aprendizaje del acordeón de una hilera, puesto que era el modelo más vendido. La falta de los conocimientos más elementales de música por parte de los interesados en este instrumento hizo plantearse a los profesores de acordeón la elaboración de métodos por cifra. Entre ellos podemos citar:
– CUEVAS, Wenceslao: Método y gran repertorio de piezas de acordeón, Madrid: 1886.
– REQUENA SAINZ, Juan: Nuevo y sencillo método para tocar el acordeón de dos teclados, Madrid: 1886.
– ABAD, Ramón – BALLESTER, José: Nuevo método sencillo y completo para tocar el acordeón por cifra, Valencia: 1887.
– PÉREZ GARCÍA, Celestino: Gran método práctico para acordeón Madrid: 1887.
– BAQUERO YLEZÁN, Manuel: El Universal. Nuevo y sencillísimo método para aprender a tocar por cifra numeral el acordeón de un teclado, Bilbao: 1892.
– AYNÉ, Juan: Método de acordeón al alcance de todas las inteligencias sin necesidad de maestro, Barcelona: 1894. Otros profesores optaron por la elaboración de métodos mixtos donde apareciera simultáneamente la cifra y la notación musical, tales como:
– ECHEVARRÍAY BURGUI, Ireneo: Nuevo método de acordeón por Ireneo. Zaragoza: 1878.
– VIDALY LAFITE, Andrés: Método de acordeón, Barcelona: 1879.
– YEBRAYPIQUÉ, Emilio: Método teórico práctico de acordeón de un teclado por música y cifra compaseada, Madrid: 188?
– YEBRAY PIQUÉ, Emilio: Método teórico práctico de acordeón, Madrid: 188?
– PÉREZ GARCÍA, Celestino: Método especial para acordeón de dos teclados, por música y cifra, Madrid, versión manuscrita del autor, 1885/86).
– PÉREZ GARCÍA, Celestino: Método especial para acordeón de dos teclados, por música y cifra, Madrid, versión editada (existen diferencias con el manuscrito original), 1885/86
– PÉREZ GARCÍA Celestino: Método especial por nota y cifra para acordeón (El más completo y sencillo para aprender a tocar el acordeón con perfección en poco tiempo sin necesidad de maestro), Madrid: 1887.
– ITRAMNAS, A.: Nuevo y sencillo método de acordeón a sistema mixto, o sea, por música y por números, Barcelona: 1890/92.

~ por Mikel en marzo 9, 2008.

7 comentarios to “EL ACORDEÓN EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX. Esteban Algora”

  1. Soy ex-alumno de Elizabete Illarramendi. He intentado ponerme en contacto a través de su móvil, pero no he podido contactarla. Me gustaría mucho saludarla. Gracias.

  2. hola me llamo daiana, y tengo un acordeon marca “noble” made in itala. tiene 26 teclas y 12 bajos.quisiera saber,cual seria su valor..historia de la fabrica..por que sinceramente la estube buscando y no he encontrado nada

  3. intersante la nota, queria por favor se me pueden indicar como afinar la concertina con relacion a la guitarra, para que exista armonia en las notas

  4. Estupenda información sobre los inicios e historia del acordeón. Me ha encantado. Buscando información sobre el origen de un acordeón diatónico que estoy restaurando, de marca nacional, aunque una reliquia, he encontrado este sitio tan interesante. Gracias.
    Isabel.

  5. Hola. Por fin alguien que habla de acordeones.
    Bien. Mi pregunat es sobre un vellini (con v) que tengo y me es imposible saber de donde a salido (fabricante, procedencia, etc).
    Aqui algo sabreis sobre el tema, no? Seguro que si.
    Gracias.

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